La la land y la música en el cine

by - enero 10, 2018

la la land, intro, another day of sun

Hace unos días me sorprendía a mí mismo tarareando Another day of sun, uno de los temas que forman parte de la banda sonora de la película La La Land, todo un homenaje al séptimo arte, además de ser una joya en sí misma. En su momento, ya di las cinco razones (y me quedaría corto) para disfrutar de esta película, si no lo has hecho ya. De todos modos a lo que iba, y es una reflexión que también compartí en Twitter: muy bien lo hicieron los responsables de La La Land si tras un año del estreno de la película, todavía seguimos tarareando la canción. 

La La Land es un musical, y como tal, gran parte de su metraje avanza entre números musicales, que dicho sea de paso, en muchos casos son brillantes. Tras la reflexión que oculta la película, que no se va a destripar aquí, queda una maravillosa oda al cine, y también a la música. Justin Hurwitz es el autor de la BSO de La La Land, y amigo personal del director de esta, Damien Chazelle. Precisamente Chazelle en sus inicios, tuvo formación musical, y su primer gran éxito en la gran pantalla fue otra película con temática musical de fondo, Whiplash (2014). 




Esta película, a pesar de tener un tono muy diferente a La La Land, demostraba que Chazelle era un tipo que sabía hacer las cosas muy bien, y que tenía en cuenta un elemento tan importante como es el sonido. A pesar de ser uno de los puntos clave sobre los que una película se sustenta, e incluso, gracias al cuál puede lograr transmitir su mensaje, muchos directores no hacen si no un uso convencional y para interesante del sonido, y ya no digamos de la música. Por eso es de agradecer que Damien Chazelle juegue con este elemento en sus obras, ya que le aportan un plus añadido por pequeño que sea. 





Todo esto no hace otra cosa que sumar valor a una película, que ya de por sí es maravillosa. No en vano, ganó el Oscar a la mejor Banda Sonora en los premios de 2017. Y sí, más que merecido, porque como dije al principio de este texto, después de un año, todavía tarareo sus canciones. Y no solo yo. Todos y cada uno de los temas son más que reconocibles, y el efecto La La Land ha ido más allá. Si eres español y viste en Nochebuena TVE, hicieron una especie de programa especial con todos los presentadores y periodistas de la cadena, actuando en diferentes números musicales claramente inspirados en las canciones de La La Land.



Está claro que si a estas alturas todavía silbamos City of Stars es porque son canciones buenas. O eso, o acertaron con la melodía para hacerla pegadiza. Todas las canciones tienen una historia, que en el momento en el que suenan durante la película, logran que se marquen en tu cabeza. De hecho, cuando se estrenó La La Land y a pesar de todas las reticencias que yo tenía por lo que respecta a ver musicales en el cine (fue el primero), acudí al cine. Salí alucinando. Estuve en la oficina escuchando durante una semana (o más) la BSO de La la land, gracias Spotify.

Ese fenómeno, el de lograr que se te queden clavadas las canciones en la memoria, no lo pueden decir todas las películas, estoy seguro que hacia años que no se daba algo así. Temas como el mencionado Another day of sun, que habla de como a pesar de todo lo malo que te pase, sigue saliendo el sol, siempre hay un motivo para seguir adelante. Audition, cantada por una Emma Stone que no tendrá la mejor voz, pero desde luego sí las ganas y el corazón necesarios para aguantar ella sola una canción que habla de las ilusiones, los soñadores y los fracasos. O la mítica City of Stars, tocando el amor y el sentimiento en sí, de manera plena y sincera. 



Temas universales que logran emocionarnos a todos y removernos las entrañas, acompañados de unas melodías más que recordables son el secreto del éxito de esta banda sonora. Eso, y que tocar el piano y cantar parezca fácil. Para una película musical que habla de sueños, que menos que su música nos haga soñar. 

Y es importante el momento que estamos viviendo. Al menos, en mi generación, la que creció con el cine de los 90, pocas veces he tenido la oportunidad de vivir tan conscientemente un fenómeno así. Cuando me inicié en la cultura cinematográfica, ya se habían establecido cánones y clásicos de la música en el séptimo arte. Las melodías de Carros de fuego (1981), La guerra de las galaxias (1977), Indiana Jones (1981) o Superman (1978) eran ya clásicos, se escuchaban en todas partes y eran utilizados para todo. Si acaso, lo más parecido en los 90 fue la banda sonora de Titanic (1997), un hit que sonó y sonó en todas partes, pero no recuerdo nada similar. Todas ellas son de autores tan reconocidos a estas alturas como Vangelis, John Williams o James Horner, tristemente fallecido en 2015.



Con La La Land apenas estamos viviendo los inicios de lo que dentro de diez años, estoy seguro que su música se seguirá considerando imborrable y un clásico a la altura de los anteriores. La prueba es que hace muchos años que una película, después de un año de su estreno, no seguía emocionando y recordándose de esta manera. En una época en la que vivimos en la cultura del fast food, donde todo se consume deprisa y corriendo, y se fabrican blockbusters uno detrás de otro, esperando recaudar una millonada con cada estreno que se publicita, lograr que algo perdure en el recuerdo es un logro.

Un ejemplo reciente podría ser el de Blade Runner 2049, una película que supuestamente iba a ser una de las mejores películas de 2017 y de la que finalmente poca gente se acuerda ya, salvo como una decepción. La banda sonora compuesta para la primera parte por Vangelis sigue siendo un clásico en nuestros días, tras más de 30 años, pero su secuela pasó sin pena ni gloria, y eso que la banda sonora era del grande Hans Zimmer, pero ni a esas. Otro ejemplo más de lo difícil que es lograr que un producto perdure en nuestros días.


Uno de los casos que más ha dado que hablar sea el de las películas de Marvel, ya que si hay un ejemplo en el panorama cinematográfico actual de producto, son las cintas de la Casa de las Ideas. Y el paradigma, su música. Probablemente si intentas recordar la banda sonora, o si no al menos la melodía de cualquiera de las películas estrenadas hasta la fecha de Marvel, no te viene ninguna. No te preocupes, no eres tú, es que todas son prácticamente idénticas y ninguna destacable. Quizás, Los Vengadores (2012) sea la excepción, pero desde luego muy lejos del clásico de Superman (1977) o incluso de casos más recientes como X-Men (2001) o Batman (1989) de Danny Elfman. 

Por eso, hay que celebrar que La La Land en realidad, no sea sólo un producto, si no una obra hecha con alma y corazón, y eso se transmita a sus canciones y a su banda sonora en general. Así que gracias Damien Chazelle y Justin Hurwitz por hacernos soñar con la banda sonora de La La Land

XOXO SoldieRyan

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2 comentarios

  1. Pues sí, que hoy en día se metan en las películas esas ganas de ir más allá, de perdurar, de contar una historia universal y no solo una que nos entretenga un rato, que nos haga fascinarnos pero que olvidemos al momento porque lo único que hace es excitar los sentidos un momento, sin hacer que estos evoquen nada, conecten nada, sin llevarnos a nuestros propios recuerdos o despertarnos curiosidad alguna.
    La música en el cine es importantísima. En mi generación, es imborrable, al menos para mí, la banda sonora de Trainspotting (la película en sí es generacional). Y habrá más, seguro, películas hechas intentando aprovechar recursos variados y no solo a golpe de digital «drogaina».
    Curioso también el ejemplo que pones de Blade Runner, la original es que tiene un toque bizarro, de maldad encubierta, que la elegancia visual de la secuela no sabe imitar, es más hace que se pierda. Un producto, bien elaborado, con una historia predecible. Lo que decía antes, entretiene, deja satisfecho, pero...
    Y, digo yo, tendré que ver La La Land y bailar como un pato en mi salón, digo yo.
    Saludos

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    1. Hola Víctor,

      Tuve la oportunidad de ver Trainspotting hace relativamente poco (un año) y ciertamente es cine diferente, aunque a mí no me impactó tanto como entiendo que pudo impactar en su momento.

      La música es parte esencial de la emoción del cine -ai, esa carga de los Rohirrim- así que bien por todos aquellos que apuesten por crear algo.

      Saludos!

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